De familia peronista, nací en los 60, y crecí bajo consignas, patria o muerte, luche y vuelve, patria si colonia no, liberación o dependencia, y tantas otras que compartía, y así fui formando las mías.
Algunas como estas las viví, otras tantas las leí , siempre hubo una que no dejo de alterar lo que sería casi una constante dicotomía de mi vida , “alpargatas si , libros no”.
Yo que pretendía ser parte de una generación diferente, inevitablemente debía acercarme a los libros, pero ¿como no claudicar en la consigna?
¿Podía haber otras lecturas de la frase o sólo quedaba la simplista que condena a unos y redime a los otros, según la ética de cada cual?
Siempre fue una mochila, porque yo necesitaba de los libros y siempre fui peronista de alpargatas.
Racionalmente lograba entender que los libros, más allá de sus ocasionalmente detentadores, significaba cultura , artes, ciencias. El viejo humanismo que libero al mundo de la siniestra oscuridad teológica .De los libros había salido casi todo lo que el ser humano había podido alcanzar.
No, no había razón para denigrarlos, es mas de los libros han salido las grandes maravillas del genio humano, las revelaciones y las injusticias de la raza y también las posibilidades de corregirlas.
Las alpargatas describían una situación esencialmente inhumana , desde la carencia absoluta de bienes , hasta lo que es aun mas negro , la falta de futuro , la enfermedad y la muerte a corto plazo.
Aquellos que pedían alpargatas quizá estaban pidiendo mucho mas . Quizá en el inconsciente pedían el acceso a los libros. Porque no.
Esta claro que aquella vieja consigna formulada antagónicamente estratifica los términos y condena a los exquisitos a no entregar nada de lo que generan y a los justicieros a creer que si destruyen a los exquisitos lograran la justicia que buscan.
NI UNOS, NI OTROS, ALPARGATAS SI, LIBROS TAMBIEN-