Historia que es la historia?
De que hablamos, cuando hablamos de historia?
De la que nos contaron, de la que vivimos, de la personal de la de los otros.
¿De cual?
Son todas historias y ¿quien las cuenta?
El que pasa, el que mira, el que la vive y pierde, el que la vive y gana.
Parado en la vereda de enfrente, el que la imagina.
El que la imagina…¿Quién no se paro en una terraza e imagino en cada ventana una historia?¿En cada movimiento una figura? En cada baño, un hombre, una mujer. Una cortina semicerrada. Otra vez un hombre, una mujer, una mujer sola, un hombre solo. Historias
Dos ventanas una luz ¿Cuántas historias?
Si esas paredes hablaran, si esas piezas hablaran ¿Cuántas historias contarían?
De que historia hablamos cuando hablamos de historia?
De la mía, de la tuya, de la de ellos, mis hijos, de los nuestros, del vecino que mira ¿o de la universalidad’?
Historia es lo que fue, como esto mismo, historia es relato personal y subjetivo de lo pasado. Es melancolía y bronca, desconfianza y optimismo, enseñanza y desencanto, depresión y alegría. Y cuando decimos es historia inevitablemente referimos al pasado o queremos que así sea.
Si navegue por tus poros, soy tu historia, si lo hiciste por los míos, soy la tuya, si te transpire, aunque no recuerde tu nombre, también soy tu historia. Si te pague o me pagaste, si te quise o me rechazaste, si te atraque y me rebotaste, o te lanzaste y mande boludo. Sos historia, soy historia.
Historia es vida. Vivir es parte de nuestra historia. Con errores, aciertos, obsesiones, desencantos, esta bueno tener historia, estaría mucho mejor aprender de ella, pero supongo que eso quedara para las generaciones futuras, calentamiento global mediante.
Mientras tanto sigamos haciendo historia, la nuestra, la de todos los días.
Sin pensar en la historia, sino en nosotros.