No hubo convocatoria pública posible, el miedo es más fuerte.
Tras las brujas y el asfalto esta la muerte.
Da toda la sensación de que uno sentado en esas mesas, atravesando
vidas, incursionando en lo más profundo de algunas almas,
surfeando sentimientos, haciéndose mil veces transparente, haciéndonos,
diciéndonos lo que mañana nos va a dar cosa recordar,
da toda la sensación, digo, que uno esta provocando.
Que nos mostramos desafiantes, ante la muralla de cemento,
que somos insultantes ante la cercanía del símbolo del fin.
Y en el medio la vida, nuestro día a día real, miserias, riquezas, egoísmos
y solidaridad, amores y rencores, fracasos, frustraciones y pequeños éxitos.
No habrá vuelta del baño posible que no nos choque a la muralla,
cada colectivo en velocidad nos marca el limite del asfalto, la mesa
es el hoy del placer.
Brujas y brujos tras un dìa mas, tras el murallón que se aleja,
tras la alegría reencontrada.
Mas allá del asfalto, frió y lejano, mas allá de todo, lo mas cercano a vos.