jueves, 24 de mayo de 2007

Libertinaje



Siempre abiertas o cerradas.
Nunca así de libres, expuestas al olor que llega desde afuera, al rumor, al bullicio de la gente, a los ojos que miran, a las luces que te guiñan insolentes.
¿Deberíamos cerrarlas?
O admitir que por esas aberturas espiamos los secretos.
¿Y si construyéramos estas ventanas en el medio de la calle?
Quizá no estuviéramos tan solos.
Una ventana para que la gente pase y te mire.
Un asombro de paseantes.
Baudelaire dixit "El que mira desde afuera a través de una ventana abierta no ve tanto como el que mira una ventana cerrada”.
Quizá sea mejor cerrar todas las ventanas y evitar ser visto alumbrado por las sombras.
Cerrarla o abrirla es una cuestión de estado de ánimo... Siempre.
Un cerrojo al olor que llega desde afuera porque estoy triste y no tengo ganas de ver como llegó el otoño.
Una apertura a la esperanza, al aire fresco y a la libertad que me enseñaste a conocer.
¿Ciudad enventanada, cuantas más de estas necesitamos?

1 comentario:

almagro100 dijo...

Casi un manifiesto vouyerista...
¡Muy bello!